Un nuevo 16 de octubre, un nuevo año de desafíos cumplidos, de problemas resueltos, de objetivos logrados y de un sinfín de tareas nuevas. Qué duda cabe, si 2020 se ha encargado de poner a prueba la vocación que tiene esta singular profesión: disciplina, perseverancia, esfuerzo y, sobre todo, amor, con el objetivo único de preparar a los jóvenes para que puedan forjar una adultez digna y feliz.

Y aunque la celebración fue virtual, el entusiasmo y la alegría desbordaron la sesión de Google Meet, que congregó a más de 60 docentes e integrantes de la Comunidad Educativa del Liceo Bicentenario Instituto Comercial.

La directora, Jacqueline Concha Albornoz, envió un respetuoso saludo, expresando la más profunda admiración por todos quienes eligieron ser educadores, compartiendo una reflexión del maestro Alejandro Rutto:

Vivo mi existencia intensamente siendo maestro y, pensándolo bien, no creo que haya una forma de vivir más intensamente la vida. Soy maestro porque tengo fe, esperanza y amor. Tengo fe en Dios, el verdadero maestro, tengo fe en Jesucristo. Fe en un porvenir del cual se me ha permitido ser protagonista, porque tengo la esperanza de caminar algún día por un camino tan amplio en donde tú y yo podamos transitar sin tropezarnos y, tan angosto, que puedas sentir de cerca nuestros afectos y el calor humano. Y tengo el amor que cientos de personas me dan y me reciben, mientras hago lo único que creo ser capaz de hacer bien: ser maestro con la ayuda de mi mejor maestro.

«Cuando leí esas palabras me sentí tan representada que quise expresárselas a ustedes para que lo conocieran. Quiero agradecer a cada uno de ustedes su entrega y su capacidad de renovarse en el quehacer pedagógico, siendo piedra angular en la transformación de vidas, aportando al propósito institucional que es formar precisamente estudiantes con un pensamiento crítico, colaborativo, respetuoso de sí mismo y de su entorno social y cultural. Quiero expresarles un abrazo fraterno, toda la fuerza y bendiciones para cada uno de ustedes», señaló la directora de nuestro establecimiento.

LA ENERGÍA ESTÁ INTACTA

Por su parte, María Gabriela González, subdirectora académica, agradeció la labor de los docentes, argumentando que fueron los primeros en tomar las riendas cuando comenzó la pandemia, orientando, apoyando emocionalmente, creando redes y haciendo que las familias se sintieran acompañadas.

Añadió que «ha sido un tremendo desafío tener que enseñar competencias, cuando la esencia es aprender haciendo. Lo han tenido que transformar y hacer a través de las redes sociales, en forma on line«, lo que significó que voluntariamente los profesores se reinventaran y aprendan cosas nuevas, ocupando espacios virtuales que estaban reservados sólo para los jóvenes.

Valoró la forma en la que los docentes han logrado motivar a los estudiantes para sacar adelante esta nueva manera de enseñar y dijo que, más allá del romanticismo que tiene la pedagogía, lo destacable es «la determinación de querer transformar, de transformarnos para aportar», enfatizó. Para la subdirectora académica es muy importante que, al terminar el año 2020, se pueda evaluar la gestión del liceo pudiendo decir que se estuvo a la altura, no frente otros establecimientos sino que frente a lo que los estudiantes merecen.

EL ARTE COMO FORMA DE CELEBRAR

También entregaron un saludo a los profesores el representante de Bienestar, Víctor Cantillana, y la presidente del Centro General de Padres y Apoderados (CGPA), María Alejandra Rodríguez. Por su parte, las inspectoras Laura Campos y Mercedes Toledo, regalaron una poesía en forma de declamación, mientras que el asistente social, Álvaro González, amenizó con la canción «Tratar de Estar Mejor» de Diego Torres.

Asimismo, los estudiantes entregaron mensajes a través de diferentes videos, mientras que las alumnas Francia y Aimé Aillapán, en una impecable presentación, interpretaron canciones de Aretha Franklin y Soledad, respectivamente.