“Durante centenares de miles de años, el hombre luchó para abrirse un lugar en la naturaleza. Por primera vez en la historia de nuestra especie, la situación se ha invertido y hoy es indispensable hacerle un lugar a la naturaleza en el mundo del hombre -Santiago Kovadloff- Ensayista y escritor argentino.

En la actualidad y desde el año 1970, se celebra el día internacional de la tierra, conmemoración que busca crear más conciencia sobre el cuidado y preservación de los espacios naturales de nuestro planeta. Fue propuesto por el senador estadounidense Gaylord Nelson, al cual le preocupaba principalmente los problemas de sobrepoblación, preservación del medioambiente y los crecientes índices de contaminación que se estaban generando por aquella época.

La actual crisis sanitaria que azota nuestro planeta le ha dado un respiro al medioambiente bajando en ciertas zonas la cantidad de contaminación ambiental (sobretodo atmosférico), debido a la disminución de la movilidad de la población y la menor circulación de vehículos. Pero cabe preguntarnos si debemos conformarnos con este dato.

¿Podríamos vincular la agresiva relación de nuestra especie con su entorno con las enfermedades que han aparecido en las últimas décadas? Si bien es cierto los últimos años nuestro país se preocupó más por prevenir los grandes incendios y realizar campañas de reciclaje, hoy el desafío es diferente: ¿Cómo podemos convivir con nuestro medioambiente de manera responsable y revertir el daño que le hemos causado?

La solución siempre ha estado en nuestras manos y hoy más que nunca debemos actuar de manera reflexiva como ciudadanos consientes de nuestro entorno.

“Se puede vivir dos meses sin comida y dos semanas sin agua, pero sólo se puede vivir unos minutos sin aire. La tierra no es una herencia de nuestros padres, sino un préstamo de nuestros hijos. El amor es la fuerza más grande del universo, y si en el planeta hay un caos medioambiental es también porque falta amor por él. Hay suficiente en el mundo para cubrir las necesidades de todos los hombres, pero no para satisfacer su codicia”.
 Mahatma Gandhi