Vivimos en un mundo cada vez más competitivo, donde la producción y el consumismo es la tónica de nuestras vidas y donde el tiempo se hace escaso para cuidar de nosotros y de nuestro entorno. En cuanto a esto último, ¿pensamos en algún momento en nuestro entorno natural? ¿Nos hemos puesto a pensar por qué cada vez hay menos áreas verdes a nuestro alrededor? A propósito de estos temas es que surge esta luz que es un momento para repensar nuestro rol en el planeta: el Día del Medio Ambiente.

Se celebra año a año el 5 de junio como una instancia para la reflexión personal y, en conjunto, acerca de nuestro papel en el cuidado de nuestro entorno natural. Promulgado por la ONU en el año 1972, y celebrado desde 1973, este día tiene como objetivo promover el cuidado de la naturaleza e incentivar las propuestas y medidas para mitigar nuestro impacto en él.

En el mundo, la pandemia ha hecho replantear las relaciones que existen con los animales silvestres, sobre todo en China, donde se sospecha que el coronavirus nació de la ingesta de carne de murciélago, aunque también se sospecha de otras especies como los “pangolines”. Esto ha desencadenado la liberación de miles de animales silvestres que eran parte de verdaderas “granjas” que estaban destinadas al consumo humano y así disminuir la probabilidad en la aparición de nuevas enfermedades virales de naturaleza “zoonótica” (enfermedades que se traspasan de animales a humanos). Asimismo, los expertos estiman que la deforestación y la presión antropogénica hacia los ecosistemas aumentará la aparición de nuevas enfermedades aún desconocidas y que el medioambiente se encarga de mantener a raya.

Nuestro país en particular, y según los datos de la “Red Global de la Huella Ecológica”, por segundo año consecutivo (considerando los años 2020 y 2021) ha “sobrepasado la línea de crédito ecológica”, lo que se traduce en consumir más recursos naturales de los que el planeta puede regenerar en un año. Si este hecho lo llevamos por ejemplo a la tala de árboles, Chile estaría talando más de lo que se podría reforestar, generando así un aumento de los gases de invernadero (sobretodo CO2). Este tipo de mediciones también debe ser una señal de alerta sobre el rumbo que está tomando la explotación de nuestros recursos naturales, donde no se considera la sustentabilidad y el impacto ecológico real sobre los ecosistemas.

Es por todo esto, que ahora más que nunca, debemos valorar nuestros espacios naturales y cuidarlos ya que también forman parte de nuestro hogar y el de todos los seres vivos que lo componen.